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The Phantom Planter Speaks–A Plantifesto!/El Jardinero Fantasma habla- ¡Un “Planta-fiesto”!

This may sound crazy but for the past 39 years I’ve been planting flowers all over the world. I’ve planted Cosmos in ‘The Killing Fields’ of Cambodia and by the scene of an acid attack in Zanzibar. Closer to home, I planted 424 multi-colored crocuses around Auguste Rodin’s sculpture of Despair “The Burghers of Calais” … which bloomed this spring in the Hirshhorn’s Sculpture Garden. And, of course, I always carry a piece of paper that states “In recognition of my inalienable right to pursue Truth and Beauty, I’ve given myself permission to plant flowers.”
Sometimes I think I have an Obsessive Compulsive Floral Beautification Disorder. Other times I think I’m simply trying to bring a little more beauty to the world and balance out some of the evil and destructive forces. Perhaps it’s simply ‘Tikun Olam’—the Jewish concept of keeping it small and doing what an individual can do to mend and repair the world…. Or maybe I’m a Floral Terrorist in Reverse — Someone who creates islands of beauty and joy, the opposite of fear and terror.
But what matters most is the understanding that I need to plant flowers to keep on living. And it’s a bit more than solely wanting to see flowers bloom, enjoying colors and creating places for bees and butterflies to pollinate. The entire process gives me life affirming energy. From taking a tiny seed, placing it in the soil, adding water and then watching it emerge, grow and bloom. Even when the bloom only lasts a few hours. Then the cycle begins anew when the flower creates more seeds…. which I can collect one by one for the next planting. Somehow this is one way of saying I believe in Life and all positive life forces, in spite of all the poop. This is how I re-energize my soul and calm my spirit.
For me, there is an inherent symbiosis between flower planting and creating beautiful things, whether they be collages, mobiles, or performance art pieces. Each re-energizes the other. And I believe flowers are at the root of it all, flowers feed my soul and spirit. Somehow, I’ve stumbled upon the creation of a perpetual energy machine that creates beautiful things in many forms.
I listen to an internal voice, a spirit, my heart. When I see a neglected space and hear a voice that says, “This is a Job for The Phantom Planter”, then I chose not to pretend or ignore what my eyes see. I choose to use my weapons of the spirit. I choose to do what Viktor Frankl called “right action and right conduct”.
As everyone knows, some day we are all going to die. The question is how are you going to live? What spiritual essence can you nourish that will create a little sunshine for others to enjoy?
I plant because I need to create beauty. And so can you. I can’t fully express how much pleasure I get from noticing flowers planted by people I’ve never met and will never meet who plant and tend gardens in public spaces.
And if you chose to continue on your journey forward in your own way of mending and repairing our world, you might just feel something surprising and…unintended. You may just notice a garden of happiness growing between your ears.

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Sometimes in the depths of despair when I confront the reality of a truly evil person who continues to inflict his wrath upon our society and create an unhealthy storm cloud wherever he goes, I know there is at least one simple thing I can do about it to preserve my spiritual integrity. I can choose to create beauty. In my mind. In the earth. In the air. Wherever. By planting flowers, I can create beautiful things and maintain my spiritual integrity.
All I’ve ever wanted is to Live first, die second and Make Beautiful Things in Between. I may have only 30 years left on this earth, but I realize my wish has already come true with the aid of a few flower seeds.
And now, for my final thought I wish to leave you with a poem. It came to me decades ago after a guard said I was getting “much too close” to the Egyptian pyramid complex at the Metropolitan Museum of Art.
I live in a world
Of Fantasy
So keep your reality
Away from me.
I see what I want
I want what I see
And that is all
Okay by me.
-Itzah C. Kret

El Jardinero Fantasma habla- ¡Un “Planta-fiesto”!

Parece una locura, pero durante los últimos 39 años he estado sembrado flores en todo el mundo. He sembrado Cosmos en ‘The Killing Fields’ de Camboya y en la escena de un ataque con ácido en Zanzíbar. Más cerca de casa, sembré 424 azafranes multicolores alrededor de la escultura de Despair de Auguste Rodin, “The Burghers of Calais” … que florecieron esta primavera en el jardín de esculturas de Hirshhorn. Y, por supuesto, siempre llevo una hoja de papel que dice: “En reconocimiento de mi derecho inalienable de perseguir la Verdad y la Belleza, me doy permiso para sembrar flores.”

A veces creo que tengo un trastorno obsesivo compulsivo de embellecimiento floral. Otras veces creo que simplemente estoy tratando de brindarle un poco más de belleza al mundo y equilibrar algunas de las fuerzas malignas y destructivas. Tal vez sea simplemente “Tikun Olam”, el concepto judío de enfocarse en lo pequeño y hacer lo posible para reparar el mundo … O tal vez soy un Terrorista Floral al revés: alguien que crea espacios de belleza y alegría, todo lo opuesto al miedo y el terror.

Pero lo que más importa es entender que necesito sembrar flores para seguir viviendo. Y es un poco más que solo querer verlas florecer, disfrutar de los colores y crear lugares para que las abejas y las mariposas polinicen. Todo el proceso me da energía que afirma la vida- desde tomar una pequeña semilla, colocarla en el suelo, echarle agua y luego verla brotar, crecer y florecer. Incluso cuando la floración dura solo unas pocas horas. Después el ciclo comienza de nuevo cuando la flor echa más semillas … las cuales recojo para la próxima siembra. Esta es una forma de decir que a pesar de todo lo feo, yo creo en la vida y en todas las fuerzas positivas de la vida. Así es como renuevo mi alma y calmo mi espíritu.

Para mí, existe una simbiosis inherente entre la siembra de flores y la creación de hermosuras, que sean collages, móviles o obras de teatro. Cada uno le da energía al otro. Y creo que las flores sirven como la raíz de todo, las flores alimentan mi alma y mi espíritu. Se podría decir que yo he encontrado una maquina de creación con energía perpetua que crea una variedad de cosas bonitas.

Escucho a la voz interna, el espíritu, mi corazón. Cuando veo un espacio desatendido y escucho una voz que dice: “Este es un trabajo para el jardinero fantasma”, elijo no ignorar lo que ven mis ojos. Elijo usar mis armas del espíritu. Elijo hacer lo que Viktor Frankl llamó “la acción y conducta correcta”.

Como todos saben, algún día todos vamos a morir. La pregunta es ¿cómo vas a vivir? ¿Qué esencia espiritual puedes nutrir que creará rayos del sol para que los demás los disfruten?
Siembro porque necesito crear belleza. Y tú también puedes. No puedo expresar suficientemente el placer que obtengo al notar las flores sembradas por personas que no conozco y nunca conoceré, las personas que siembran y cuidan jardines en espacios públicos.

Y si tú elijas echar para adelante en tu camino con tu propia forma de reparar nuestro mundo, es posible que sientas algo sorprendente y … involuntario. Notarías que un jardín de felicidad crece entre tus oídos.
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A veces, en los momentos de desesperación cuando me enfrento a la realidad de una persona verdaderamente malvada que continúa infligiendo su ira a nuestra sociedad y creando una tormenta de malestar en donde vaya, sé que hay al menos una cosa simple que puedo hacer al respecto para preservar mi integridad espiritual. Puedo optar por crear la belleza. En mi mente. En la tierra. En el aire. Donde quiera. Al sembrar flores, puedo crear cosas hermosas y mantener mi integridad espiritual.

Lo que siempre he querido es vivir primero, morir segundo y hacer maravillas en el medio. Puede que solo me queden 30 años en esta tierra, pero me doy cuenta de que mi deseo ya se ha hecho realidad con la ayuda de unas pocas semillas de flores.

Y ahora, para mi último pensamiento, deseo dejarles un poema. Me llegó hace décadas cuando un guardia me dijo que estaba “demasiado cerca” del complejo piramidal egipcio en el Metropolitan Museum of Art.

Yo vivo en un mundo
De fantasia
Así que mantén tu realidad
Lejos de mí.
Veo lo que quiero
Quiero lo que veo
Y todo eso
para mí esta bien.
-Itzah C. Kret

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